Salud mental en Uruguay: burnout médico, suicidio y desafíos del sistema

Publicado el 31/12/2025 por La Mañana Uy

Dr. Juan Dapueto Director de la Fundación Bienestar de Profesionales de la Salud

La salud mental ocupa cada vez más espacio en la conversación pública uruguaya. El aumento de diagnósticos de depresión, ansiedad y la persistencia de altas tasas de suicidio reflejan una problemática que no es exclusiva del país, pero que adquiere particular relevancia en el contexto nacional.

En una entrevista con La Mañana, el especialista en medicina interna y psiquiatría Juan Dapueto analizó el escenario actual de la salud mental en Uruguay, las dificultades de implementación de la Ley de Salud Mental y el impacto del desgaste en los profesionales sanitarios.

Un problema global con impacto local

Según Dapueto, Uruguay no difiere sustancialmente de otros países en cuanto a prevalencia de trastornos mentales. Desde hace décadas, la Organización Mundial de la Salud advierte sobre el crecimiento de problemas como la depresión, considerada hoy una de las principales causas de sufrimiento y discapacidad.

En Uruguay, la elevada tasa de suicidio representa uno de los indicadores más preocupantes de esta realidad.

El especialista señala que el aumento de casos responde a múltiples factores: por un lado, puede existir un incremento real de algunos trastornos; por otro, hoy existe una mayor capacidad diagnóstica que permite identificar afecciones que anteriormente pasaban inadvertidas.

Esto ocurre especialmente en trastornos del neurodesarrollo como el espectro autista o el TDAH, que actualmente pueden detectarse e intervenirse de forma temprana.

Al mismo tiempo, Dapueto advierte sobre otro fenómeno contemporáneo: ciertas experiencias normales de malestar emocional —como el duelo o la frustración— tienden a patologizarse con mayor facilidad, en sociedades con menor tolerancia al sufrimiento emocional y mayor búsqueda de soluciones inmediatas.

La Ley de Salud Mental y las dificultades de implementación

La aprobación de la Ley 19.529 de Salud Mental en 2017 representó un cambio importante en el enfoque sanitario nacional. La normativa reconoce la salud mental como un derecho humano y propone un modelo de atención integral, comunitario y preventivo, superando los enfoques exclusivamente hospitalarios o asilares.

Sin embargo, su implementación ha enfrentado múltiples obstáculos.

Entre las principales dificultades señaladas por Dapueto se encuentran:

  • Limitaciones presupuestales
  • Escasez de equipos interdisciplinarios
  • Déficit de recursos humanos especializados
  • Dificultades de coordinación intersectorial
  • Desigualdad territorial en el acceso

Estas dificultades son particularmente marcadas en el interior del país, donde la disponibilidad de psiquiatras y otros profesionales especializados es aún más limitada.

Además, persiste una fuerte inercia institucional hacia modelos centrados en la respuesta clínica y farmacológica, mientras que la ley propone abordajes comunitarios y preventivos más amplios.

El rol de las redes comunitarias

Otro aspecto destacado por el especialista es la importancia de las redes sociales y comunitarias como primera línea de contención frente al sufrimiento psíquico.

Dapueto sostiene que muchas veces el sistema sanitario se concentra exclusivamente en la respuesta clínica, dejando en segundo plano los factores sociales, comunitarios y vinculares que tienen un papel central en la salud mental.

Esto implica pensar la salud mental más allá del consultorio y comprenderla también como una construcción social y colectiva.

La salud mental de los profesionales de la salud

Uno de los puntos más relevantes de la entrevista refiere al estado de salud mental de médicos y trabajadores sanitarios.

Aunque Uruguay no cuenta aún con estudios nacionales sistemáticos sobre prevalencia de trastornos mentales en médicos, la evidencia internacional muestra que el personal de salud presenta mayor riesgo de suicidio, ansiedad, depresión y trastornos vinculados al estrés.

Dapueto menciona además que las mujeres trabajadoras de la salud presentan riesgos particularmente elevados y recuerda el aumento de suicidios y trastornos del ánimo observados en personal sanitario durante la pandemia.

Burnout en Uruguay: entre el 30% y el 60%

En relación con el desgaste ocupacional, sí existen datos locales más concretos.

Según explicó el especialista, distintos estudios realizados en Uruguay muestran prevalencias de burnout que oscilan entre el 30% y el 60% de los médicos evaluados, dependiendo de la especialidad y del instrumento utilizado.

Los factores de riesgo identificados coinciden con los descritos internacionalmente:

  • Especialidades de emergencia, CTI, anestesia, cirugía y medicina interna
  • Privación de sueño
  • Jornadas extensas
  • Ambientes laborales inseguros o conflictivos
  • Falta de seguridad psicológica
  • Alta carga emocional y responsabilidad sostenida

A pesar de este escenario, Dapueto destacó que en Uruguay ya existen instituciones y equipos que están implementando programas de promoción del bienestar profesional y mitigación del burnout.

Pensar la salud mental como un desafío sistémico

La entrevista deja una idea central: la salud mental no puede abordarse únicamente desde la atención individual.

El aumento del sufrimiento emocional, las dificultades estructurales del sistema y el desgaste de quienes trabajan en salud requieren respuestas más amplias, sostenidas y coordinadas.

Hablar de bienestar profesional, redes comunitarias y condiciones de trabajo no es un complemento accesorio. Es parte fundamental de cualquier estrategia seria de salud mental.